Ahora que estoy criando adolescentes, me he dado a la tarea de aprender más acerca de ellos, de sus sentimientos, relaciones, realidades personales, físicas, y sociales. He aquí unas de las cosas que he estado aprendiendo sobre cambios neurológicos en esa etapa de la vida. 

La dopamina es un neuro-transmisor que juega un papel importante en la vida motivacional de las personas, creando un sentimiento de gratificación o recompensa en respuesta a una acción o comportamiento. Durante la adolescencia, la actividad de los circuitos neuronales que utilizan la dopamina aumenta, haciendo que los adolescentes muchas veces procuren tener experiencias extremas, estimulantes, y emocionantes. Eso no quiere decir que no sean conscientes de los riesgos  a los que se pueden exponer, sino que  su deseo por gratificación se sobrepone a posibles amenazas. Esto explica en parte la impulsividad en la adolescencia, sin considerar el detenimiento, la pausa, o la cautela. Para contrarrestar la impulsividad, es importante que los adolescentes aprendan a reflexionar, a tomar tiempo y hacer una pausa auto-consciente. Es necesario desarrollar control cognitivo, usando las funciones ejecutivas del cerebro para crear distancia entre el estímulo (o impulso) y la acción.

La dopamina también afecta la susceptibilidad de los adolescentes.  Es una etapa en la que el deseo por la recompensa crea una vulnerabilidad hacia ciclos adictivos, no sólo a sustancias viciosas, sino también a alimentos que incrementan rápidamente el azúcar en la sangre. De ahí que muchos adolescentes estén experimentando problemas de obesidad y adicción a ciertos tipos de comida, al igual que a sustancias adictivas. 

Otro desafío, también impactado por los cambios cerebrales y la presencia de dopamina durante la adolescencia, se presenta debido a la socialización e identificación con pares, es decir a la asociación con otros adolescentes. Generalmente la gratificación que experimentan los adolescentes está relacionada con la aceptabilidad que proviene de sus amistades. Su satisfacción o complacencia está condicionada por su identificación y asimilación dentro de un grupo de amigos. Las redes sociales hoy en día juegan un papel central (¿bueno o malo?) al proporcionar medios de comunicación que aparentan medir el nivel de aceptabilidad, explotando así las vulnerabilidades de los sistemas humanos de gratificación.