Un amigo mío que es guitarrista y educador, me contó una anécdota que le sucedió cuando tuvo la oportunidad de tomar una clase con un músico reconocido en el ámbito mundial. Para mi amigo era un privilegio poder aprender de dicha persona, por su trayectoria y sus habilidades musicales. Sin embargo, la clase fue una experiencia desconcertante. Al final, quedó claro que aquel músico era un virtuoso, superdotado a nivel instrumental. Pero también se hizo evidente que lo que este destacado músico sabía hacer con su instrumento, no lo supo enseñar. Era excelente como músico, pero lo que hacía con tanta naturalidad, no lo podía explicar a alguien más.  

Hay dos tipos de memoria dentro de lo que se considera la memoria a largo plazo. Esos tipos son: (1) la memoria declarativa o explícita, y (2) la memoria no-declarativa o implícita. Dentro del primer tipo, se encuentran las memorias episódicas, aquellas que son autobiográficas y que son recordadas en conexión con el espacio y el tiempo, y las memorias semánticas, que almacenan datos, hechos, e información que no necesariamente están conectados a un evento en particular. Las memorias explícitas se caracterizan porque podemos activarlas conscientemente y recontar la información sin ningún esfuerzo. En contraste, tenemos la memoria implícita, bajo la cual se encuentra una función que se conoce como memoria procedimental. Esta última maneja información sobre las habilidades motoras, en particular, cómo ejecutar una tarea. Con práctica y tiempo es posible realizar acciones complejas sin ser conscientes de la cantidad de información que conllevan esas acciones. Esto sucede, por ejemplo, al conducir un auto. Al comienzo uno es consciente de cada detalle y cada acción, pero con el tiempo es posible conducir de forma automática. 

La anécdota de mi amigo comunica algo importante. El músico que le dio aquella clase tenía un enorme conocimiento musical, almacenado en su memoria implícita. Ese músico sabía cómo tocar su instrumento hábilmente, pero no a nivel de memoria declarativa. Vemos entonces que el hecho de que alguien sea un experto o tenga bastante experiencia en algo no quiere decir que esa persona pueda enseñar lo que sabe. La enseñanza muchas veces requiere convertir información procedimental en memoria declarativa.


Bibliografía

Sousa, D. (2017). How the brain learns. Thousand Oaks, CA: CORWIN.