Uno de los desafíos más grandes que he enfrentado preparando cursos y clases académicas tiene que ver con determinar la cantidad de contenido que es óptimo para el aprendizaje. Hay temas que son extensos y que requieren el manejo simultaneo de mucha información para que tenga sentido. Pero no hay nada más frustrante que dar una clase que está sobre-saturada de información. En vez de que los estudiantes asimilen los contenidos, experimentan una sobrecarga mental. Esto tiene que ver con algo que se llama “memoria de trabajo”.

La memoria de trabajo es una forma en que el cerebro procesa información que requiere nuestra concentración y atención. Es un proceso analítico intensivo, pero temporal, que no necesariamente conlleva a memorias a largo plazo. Es probable, sin embargo, que esta función también se active al traer a la mente información que fue almacenada previamente en la memoria a largo plazo y que ahora requiere ser procesada. 

Lo interesante es que el cerebro tiene una capacidad muy limitada de procesar información en la memoria de trabajo. Obviamente la capacidad depende de la persona, y de la etapa de desarrollo en la que se encuentre, pero varios estudios sugieren que el cerebro en general no puede procesar más de 7 elementos a la vez en la memoria de trabajo. En ese sentido, el cerebro opera con trozos o pedazos de información. Por ejemplo, es más fácil recordar  un número telefónico que contiene 10 dígitos, subdividiendo los números en grupos de 3 o 4 dígitos. De esa forma tres trozos de información son más fáciles de procesar que toda la serie de números en conjunto.

Una cosa más. La memoria de trabajo también tiene un límite de tiempo antes de que se fatigue. Es probable que diferentes personas puedan mantenerse enfocadas en un tema por diferentes periodos de tiempo, pero más y más vemos que la atención de un estudiante se pierde si no hay cambios de ritmo y de actividad después de unos 15 a 20 minutos. De ahí que es más fácil estudiar 3 temas en secciones diferentes de 20 minutos, que un sólo tema que dure una hora. 


Bibliografía

Sousa, D. (2017). How the brain learns. Thousand Oaks, CA: CORWIN.