Hace un año, aproximadamente, empecé a usar un administrador y gestor de contraseñas. Es un programa que genera y almacena mi nombre de usuario y contraseñas para todas las páginas de internet que re quieren un acceso seguro. Aunque el programa contiene mis códigos, tuve que crear una “contraseña maestra” para poder tener acceso al contenido. En su momento, quise que esa contraseña fuera segura, y por eso inventé una combinación que nunca había usado, pero que parecía fácil de recordar. El primer día pude configurar todas mis cuentas. Sin embargo, al siguiente día, el programa me pidió la contraseña maestra, la cual no pude traer a memoria. A pesar de que utilicé varias combinaciones y traté de repetir el proceso mental que usé para seleccionar la contraseña, no pude recordar mi código de acceso.
Este es un buen caso para hablar acerca de la memoria a corto plazo. No toda la información que el cerebro procesa queda registrada como una memoria que se puede acceder en cualquier momento. Existen dos categorías principales cuando nos referimos a la memoria a corto plazo: (1) la memoria inmediata, y (2) la memoria de trabajo.
La memoria inmediata se refiere a información que tenemos en mente por un breve periodo de tiempo (unos segundos) y que no requiere mayor análisis u organización para ser interpretada. La memoria de trabajo es también de corto plazo, pero se refiere a procesos que requieren atención inmediata y análisis antes de determinar si la información debe ser almacenada a largo plazo. La memoria de trabajo no sólo almacena información sino que la procesa y manipula.
Uno de los riesgos de tratar de hacer muchas cosas a la vez (multitasking) es que nuestra memoria de trabajo no almacena información a largo plazo si no la considera una prioridad. Así, cuando nos distraemos de una tarea por mirar quién nos mandó un mensaje de texto, hacemos que nuestro cerebro deje de procesar información en la memoria de trabajo, y perdemos la capacidad de mantener la atención y de retener información.
En un mundo lleno de medios que constantemente compiten por nuestra atención, ¿cómo podemos eliminar las distracciones que sabotea los procesos de arraigamiento de las memorias?
Bibliografía
Sousa, D. (2017). How the brain learns. Thousand Oaks, CA: CORWIN.